Sí, la actividad física adaptada es altamente recomendable para personas con atrofia sistémica múltiple, siempre bajo supervisión médica, ya que ayuda a mantener la movilidad, la fuerza muscular y la estabilidad. Aunque no existe una cura, el ejercicio planificado puede mejorar significativamente la calidad de vida de los 911 miembros de nuestra comunidad de atrofia sistémica múltiple que comparten sus experiencias en DiseaseMaps.org.
La atrofia sistémica múltiple es un trastorno neurodegenerativo que afecta el sistema nervioso autónomo y el control motor. El ejercicio ayuda a combatir la rigidez muscular y la pérdida de equilibrio, síntomas comunes en la atrofia sistémica múltiple. Mantenerse activo ayuda a prevenir complicaciones secundarias como la atrofia por desuso y mejora el estado cardiovascular, factores críticos para pacientes que viven con esta condición.
La intensidad debe ser siempre baja a moderada, priorizando la seguridad para evitar caídas, dado que la hipotensión ortostática es un riesgo frecuente en la atrofia sistémica múltiple. Se recomienda evitar ejercicios de alto impacto o aquellos que requieran cambios bruscos de posición. Las actividades recomendadas incluyen:
Es fundamental trabajar con un fisioterapeuta que comprenda las particularidades de la atrofia sistémica múltiple. La frecuencia ideal suele ser de 3 a 4 veces por semana, en sesiones cortas de 15 a 30 minutos, ajustando la carga según la fatiga diaria, que es un síntoma predominante en la atrofia sistémica múltiple. Nunca realice ejercicio si presenta mareos intensos o una presión arterial inestable.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.