La atrofia sistémica múltiple (AMS) no se considera una enfermedad hereditaria, ya que la inmensa mayoría de los casos son esporádicos, lo que significa que ocurren de forma aleatoria sin un patrón de herencia familiar claro. Aunque la causa exacta de la atrofia sistémica múltiple sigue siendo objeto de intensa investigación, no se ha identificado un gen específico que se transmita de padres a hijos como causa directa del trastorno.
Aunque la atrofia sistémica múltiple se clasifica como una enfermedad neurodegenerativa esporádica, los investigadores estudian si ciertas variaciones genéticas menores podrían aumentar ligeramente la susceptibilidad individual. A diferencia de otras enfermedades genéticas mendelianas, en la atrofia sistémica múltiple no existe un riesgo predecible de transmisión a la descendencia, lo que brinda tranquilidad a las familias preocupadas por la herencia directa.
La comunidad de DiseaseMaps, que cuenta con 911 personas diagnosticadas con atrofia sistémica múltiple, destaca que la aparición de la enfermedad suele ocurrir en la edad adulta, generalmente entre los 50 y 60 años. Los factores que se consideran actualmente incluyen:
Es fundamental distinguir la atrofia sistémica múltiple de otras condiciones neurodegenerativas que sí tienen componentes hereditarios definidos, como ciertas formas de ataxia espinocerebelosa. En la atrofia sistémica múltiple, el diagnóstico se basa en criterios clínicos específicos, como la presencia de parkinsonismo, disfunción autonómica y ataxia cerebelosa, sin que el historial familiar sea un factor determinante en el proceso diagnóstico.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.