El cáncer de ovario no tiene una causa única identificable en la mayoría de los casos; se desarrolla principalmente por mutaciones genéticas acumuladas que provocan un crecimiento celular descontrolado. Aunque la mayoría de los diagnósticos son esporádicos, factores como la predisposición genética hereditaria, la edad avanzada y el historial reproductivo influyen significativamente en el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.
Aproximadamente el 10% al 15% de los casos de cáncer de ovario están relacionados con mutaciones genéticas hereditarias. Las alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2 son las más conocidas, aumentando drásticamente la susceptibilidad. Además, el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario sin poliposis) también se asocia con un mayor riesgo de padecer cáncer de ovario a lo largo de la vida.
La teoría de la "ovulación incesante" sugiere que el trauma repetido en el epitelio ovárico durante la ovulación contribuye al desarrollo de tumores. Los factores que reducen el número de ciclos ovulatorios a lo largo de la vida suelen disminuir el riesgo de cáncer de ovario. Entre los factores protectores y de riesgo se encuentran:
Aunque la gran mayoría de los casos son esporádicos (no hereditarios), es vital evaluar los antecedentes familiares. Si existen múltiples familiares de primer grado con cáncer de mama o cáncer de ovario, se recomienda una consulta con un asesor genético para determinar si es necesario realizar pruebas de mutaciones en la línea germinal.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento; consulte siempre a su médico sobre cualquier duda de salud.