La Enfermedad Poliquística Hepática (EPH) se diagnostica principalmente mediante pruebas de imagen, como ecografías o resonancias magnéticas, que revelan la presencia de múltiples quistes en el hígado. Aunque muchas personas con Enfermedad Poliquística Hepática son asintomáticas, el diagnóstico suele confirmarse cuando el crecimiento de estos quistes provoca dolor abdominal, sensación de plenitud o complicaciones hepáticas.
La mayoría de los pacientes con Enfermedad Poliquística Hepática no presenta síntomas durante años. Sin embargo, a medida que los quistes aumentan de tamaño, pueden causar molestias significativas. Los síntomas comunes incluyen:
El diagnóstico de la Enfermedad Poliquística Hepática se basa fundamentalmente en criterios radiológicos. Se considera que un paciente padece esta enfermedad cuando se detectan más de 20 quistes hepáticos en una resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC). Es vital diferenciar la Enfermedad Poliquística Hepática aislada de la poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD), ya que esta última suele presentar quistes renales asociados.
Sí, la Enfermedad Poliquística Hepática es una enfermedad genética con un patrón de herencia autosómico dominante. Esto significa que existe un 50% de probabilidad de transmitir la mutación en los genes PRKCSH o SEC63 a la descendencia. En nuestra comunidad en DiseaseMaps.org, 7 personas ya han compartido sus experiencias, lo que ayuda a entender mejor el impacto emocional y clínico de este diagnóstico familiar.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional, diagnóstico o tratamiento; consulte siempre a su especialista.