La Enfermedad Poliquística Hepática (EPH) es un trastorno genético caracterizado por la presencia de múltiples quistes en el hígado, y se conoce médicamente bajo varios términos, siendo los más comunes la Enfermedad Poliquística Hepática aislada y el síndrome de poliquistosis hepática autosómica dominante. Es fundamental no confundirla con la poliquistosis renal autosómica dominante, aunque ambas comparten bases genéticas similares.
En la literatura científica, la Enfermedad Poliquística Hepática puede aparecer bajo denominaciones que reflejan su naturaleza hereditaria y su presentación clínica. Los términos más frecuentes utilizados por los especialistas incluyen:
La Enfermedad Poliquística Hepática se distingue principalmente por la ausencia de quistes renales significativos, a diferencia de la poliquistosis renal autosómica dominante. El diagnóstico clínico de la Enfermedad Poliquística Hepática se confirma generalmente cuando se observan más de 20 quistes hepáticos mediante técnicas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada en pacientes sin insuficiencia renal.
La Enfermedad Poliquística Hepática se transmite de forma autosómica dominante, lo que significa que existe un 50% de probabilidad de heredar la mutación si uno de los progenitores está afectado. Los estudios han identificado mutaciones en genes específicos que regulan la formación de los conductos biliares:
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista para decisiones sobre su salud.