El retinoblastoma es un tumor ocular maligno poco frecuente que se origina en la retina, principalmente en niños menores de 5 años. Un diagnóstico reciente requiere atención inmediata por parte de un equipo multidisciplinario (oftalmólogos oncólogos, oncólogos pediátricos y genetistas) para preservar la visión y, ante todo, salvar la vida del paciente mediante protocolos de tratamiento personalizados.
El retinoblastoma es un cáncer que comienza en las células de la retina, el tejido sensible a la luz en la parte posterior del ojo. Es la neoplasia intraocular maligna más común en la infancia. A nivel clínico, se clasifica en forma unilateral (afecta un ojo, generalmente no hereditario) o bilateral (afecta ambos ojos, casi siempre asociado a una mutación en el gen RB1). Gracias a los avances médicos actuales, la tasa de supervivencia en países desarrollados supera el 95%, lo que subraya la importancia de una detección temprana.
El diagnóstico de retinoblastoma suele sospecharse ante la presencia de leucocoria (reflejo blanco en la pupila) o estrabismo. Tras la sospecha, el oftalmólogo realizará un examen bajo anestesia general para mapear el tumor con precisión. Ante un diagnóstico confirmado, es fundamental seguir estas pautas:
Aproximadamente el 40% de los casos de retinoblastoma son hereditarios, causados por una mutación en la línea germinal del gen RB1. En estos casos, el niño nace con una copia del gen mutado en todas sus células, lo que aumenta significativamente el riesgo de desarrollar tumores en ambos ojos y otros tipos de cáncer a lo largo de la vida. Por el contrario, el 60% restante es esporádico (mutación somática), lo que significa que no se transmite a la descendencia ni proviene de los padres.
Recibir un diagnóstico de retinoblastoma es una experiencia traumática para cualquier familia. Es normal sentir miedo, culpa o incertidumbre. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 8 personas que han transitado el camino del retinoblastoma comparten sus experiencias; conectar con otros padres que han pasado por procesos similares puede ser una herramienta invaluable para reducir el aislamiento y aprender estrategias de afrontamiento durante el tratamiento.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su equipo de oncología pediátrica para decisiones clínicas.