El tratamiento del retinoblastoma tiene como objetivo principal salvar la vida del paciente, preservar la visión y, siempre que sea posible, evitar la enucleación (extirpación del ojo). Las opciones terapéuticas actuales, que incluyen terapias focales, quimioterapia intraarterial o sistémica y radioterapia, se seleccionan cuidadosamente según el estadio del retinoblastoma y si este es unilateral o bilateral.
El enfoque terapéutico para el retinoblastoma ha evolucionado significativamente hacia técnicas de preservación ocular. La elección del tratamiento depende de la clasificación internacional del retinoblastoma (grupos A al E). Hoy en día, los especialistas priorizan tratamientos dirigidos que minimizan la toxicidad sistémica. Las modalidades más utilizadas incluyen:
El retinoblastoma puede ser hereditario (causado por una mutación en el gen RB1) o esporádico. Aproximadamente el 40% de los casos son hereditarios y suelen manifestarse de forma bilateral o multifocal. Es fundamental realizar una asesoría genética, ya que los niños con la forma hereditaria del retinoblastoma tienen un mayor riesgo de desarrollar otros tumores secundarios a lo largo de su vida, como osteosarcomas, por lo que requieren un seguimiento oncológico de por vida.
Recibir un diagnóstico de retinoblastoma en un hijo es una experiencia profundamente estresante que afecta a todo el núcleo familiar. En DiseaseMaps.org, 8 personas ya han compartido sus experiencias, lo cual es vital para reducir el aislamiento. El apoyo psicológico es un componente esencial del tratamiento, ya que los padres deben gestionar la ansiedad del tratamiento, el miedo a la pérdida de visión y el impacto de posibles cirugías reconstructivas.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su equipo de especialistas para decisiones clínicas.