La Retinopatía del Prematuro (ROP) es una enfermedad ocular vasoproliferativa que afecta a recién nacidos prematuros, causada por el desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina inmadura. Históricamente, su incidencia aumentó drásticamente en los años 40 y 50 debido al uso sin control de oxígeno suplementario, lo que llevó a la comunidad médica a establecer protocolos estrictos de monitorización para proteger la visión de los infantes.
La Retinopatía del Prematuro fue descrita por primera vez en 1942 por el Dr. Theodore Terry, quien la denominó "fibroplasia retrolental". En las décadas siguientes, se descubrió que el exceso de oxígeno en las incubadoras causaba una vasoconstricción inicial seguida de una proliferación vascular descontrolada. Hoy sabemos que la Retinopatía del Prematuro es multifactorial, influenciada por la edad gestacional, el bajo peso al nacer y la inmadurez de los factores de crecimiento vascular (VEGF).
La investigación clínica ha identificado factores determinantes que aumentan la probabilidad de desarrollar esta patología. Los expertos enfatizan que la prevención y el tamizaje oportuno son vitales para evitar el desprendimiento de retina. Los factores de riesgo incluyen:
El diagnóstico de la Retinopatía del Prematuro se realiza mediante un examen de fondo de ojo dilatado realizado por un oftalmólogo pediatra especializado. El tratamiento de la Retinopatía del Prematuro ha avanzado desde la crioterapia hasta el uso actual de terapia láser y agentes anti-VEGF (inyecciones intravítreas), los cuales han mejorado significativamente los pronósticos visuales a largo plazo.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.