La fiebre reumática no es una enfermedad contagiosa en sí misma, ya que es una respuesta autoinmune retardada tras una infección bacteriana. Sin embargo, la infección inicial que la desencadena, causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, sí es altamente contagiosa a través de gotitas respiratorias.
La fiebre reumática ocurre cuando el sistema inmunitario, al intentar combatir una faringitis estreptocócica no tratada o mal tratada, confunde las proteínas del corazón, las articulaciones o el cerebro con las de la bacteria. Es fundamental entender que la fiebre reumática no se transmite de persona a persona; solo se hereda la susceptibilidad a desarrollar esta respuesta autoinmune, pero no la enfermedad inflamatoria en sí.
Aunque la fiebre reumática no se "contagia", ciertos factores ambientales y biológicos facilitan su aparición tras una infección por estreptococo del grupo A:
La prevención de la fiebre reumática se basa exclusivamente en el manejo correcto de la infección inicial. Si usted o un familiar presenta dolor de garganta intenso, es vital realizar una prueba de detección rápida o un cultivo faríngeo. La administración oportuna de penicilina u otros antibióticos prescritos por un médico suele prevenir la aparición de la fiebre reumática casi en su totalidad.
Este contenido es solo para fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.