El raquitismo es un trastorno metabólico óseo caracterizado por la mineralización defectuosa de los huesos en crecimiento, lo que provoca debilidad, dolor y deformidades esqueléticas. Los síntomas principales del raquitismo incluyen retraso en el crecimiento, arqueamiento de las piernas, dolor óseo y una mayor susceptibilidad a las fracturas debido al ablandamiento del tejido óseo.
El raquitismo se manifiesta principalmente a través de cambios estructurales en el esqueleto infantil. Debido a que los huesos no están suficientemente endurecidos, el peso corporal puede causar deformidades visibles. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:
Más allá de las deformidades físicas, el raquitismo impacta el crecimiento longitudinal del niño, resultando a menudo en una talla baja. La debilidad muscular asociada al raquitismo puede provocar fatiga crónica y dificultades respiratorias si la caja torácica se ve afectada. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 3 personas con raquitismo han compartido cómo el dolor crónico y las limitaciones físicas afectaron su calidad de vida durante la infancia y adolescencia.
El diagnóstico precoz es fundamental para prevenir daños permanentes. El raquitismo suele diagnosticarse mediante análisis de sangre (niveles de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina) y radiografías de las muñecas y rodillas. Si no se trata, el raquitismo puede derivar en problemas de salud a largo plazo, incluyendo fracturas recurrentes y anomalías esqueléticas permanentes que requieren intervención quirúrgica.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento médico.