El síndrome de Sly (MPS VII) es un trastorno metabólico hereditario extremadamente raro causado por la deficiencia de la enzima beta-glucuronidasa, lo que provoca la acumulación de glicosaminoglicanos en los tejidos y órganos. Esta condición multisistémica se manifiesta con una amplia variabilidad clínica, desde formas graves detectables al nacer hasta cuadros de aparición tardía más leves.
El síndrome de Sly (MPS VII) es causado por mutaciones en el gen GUSB, encargado de producir la enzima beta-glucuronidasa. Cuando esta enzima no funciona correctamente, el cuerpo no puede descomponer moléculas complejas llamadas azúcares complejos, lo que provoca que estos se depositen en las células, causando daño progresivo en el esqueleto, órganos internos y el sistema nervioso central.
Los síntomas del síndrome de Sly (MPS VII) son diversos y pueden incluir hepatosplenomegalia (agrandamiento del hígado y bazo), anomalías esqueléticas (disostosis múltiple), baja estatura y rasgos faciales toscos. La afectación varía significativamente entre pacientes:
Sí, el síndrome de Sly (MPS VII) sigue un patrón de herencia autosómico recesivo. Esto significa que un individuo debe heredar dos copias del gen mutado, una de cada progenitor, para desarrollar la enfermedad. Los padres de un niño afectado suelen ser portadores asintomáticos, con un riesgo del 25% de tener otro hijo afectado en cada embarazo.
El diagnóstico del síndrome de Sly (MPS VII) se confirma mediante la medición de la actividad enzimática de la beta-glucuronidasa en leucocitos o fibroblastos, y se corrobora mediante pruebas genéticas moleculares. Es fundamental realizar un asesoramiento genético temprano para las familias afectadas.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.