El diagnóstico de la Enfermedad de Unverricht-Lundborg (EUL), también conocida como epilepsia mioclónica progresiva tipo 1, se establece mediante una combinación de hallazgos clínicos característicos, pruebas neurofisiológicas y confirmación genética. El estándar de oro es la identificación de la expansión de repeticiones en el gen CSTB, lo que permite confirmar la presencia de esta condición neurodegenerativa rara.
La sospecha clínica de la Enfermedad de Unverricht-Lundborg suele surgir en niños entre los 6 y 15 años que presentan mioclonías (sacudidas musculares involuntarias) sensibles a estímulos y convulsiones tónico-clónicas generalizadas. A diferencia de otras epilepsias, en la Enfermedad de Unverricht-Lundborg el deterioro cognitivo suele ser leve o ausente al inicio, pero la ataxia (inestabilidad al caminar) y el temblor de intención son signos distintivos que guían a los neurólogos hacia el diagnóstico.
Para confirmar la Enfermedad de Unverricht-Lundborg, los especialistas recurren a herramientas específicas:
La Enfermedad de Unverricht-Lundborg se hereda de forma autosómica recesiva, lo que significa que ambos padres deben ser portadores de la mutación. El asesoramiento genético es fundamental no solo para el paciente, sino para toda la familia, ya que ayuda a entender el riesgo de recurrencia en futuros embarazos y permite una planificación familiar informada.
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