El Síndrome de West es una encefalopatía epiléptica grave de la infancia, generalmente causada por lesiones estructurales, trastornos genéticos o metabólicos que alteran el desarrollo cerebral temprano. Aunque en aproximadamente el 20-30% de los casos la causa permanece como idiopática o criptogénica, la gran mayoría de los diagnósticos de Síndrome de West se vinculan a una disfunción cerebral identificable.
Las causas del Síndrome de West son diversas y se clasifican habitualmente en sintomáticas (cuando existe una causa conocida) o criptogénicas. Las lesiones estructurales, como las malformaciones del desarrollo cortical, la esclerosis tuberosa o las secuelas de una hipoxia perinatal (falta de oxígeno al nacer), son los factores etiológicos más frecuentes identificados en la práctica clínica.
La predisposición genética es un factor crítico en el Síndrome de West. Mutaciones específicas en genes como ARX, CDKL5 o STXBP1 han sido identificadas como responsables de cuadros epilépticos que evolucionan hacia este síndrome. Es fundamental realizar un asesoramiento genético para comprender el riesgo de recurrencia, especialmente cuando el Síndrome de West ocurre en el contexto de síndromes neurocutáneos.
Para entender mejor el origen del Síndrome de West, los especialistas dividimos las causas en categorías principales:
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