La acrodermatitis enteropática es un trastorno metabólico hereditario y poco frecuente, caracterizado por la incapacidad del organismo para absorber zinc de manera eficiente. Históricamente, antes de que se descubriera su causa en 1970, la acrodermatitis enteropática era una enfermedad potencialmente mortal, pero hoy en día se maneja eficazmente mediante la suplementación oral de zinc de por vida.
La acrodermatitis enteropática fue descrita por primera vez en 1936 por el dermatólogo sueco Rudolf Brand. Durante décadas, la causa exacta permaneció como un misterio médico. No fue hasta 1970 que los investigadores descubrieron que los síntomas de la acrodermatitis enteropática desaparecían drásticamente con la administración de zinc, lo que permitió identificar que el problema central era una malabsorción intestinal de este mineral esencial.
La acrodermatitis enteropática es causada por mutaciones en el gen SLC39A4, ubicado en el cromosoma 8q24. Este gen codifica una proteína transportadora de zinc (ZIP4). En pacientes con acrodermatitis enteropática, este transportador no funciona correctamente, impidiendo que el zinc pase de la dieta al torrente sanguíneo, lo que provoca deficiencias sistémicas graves.
Los síntomas suelen aparecer poco después del destete o en bebés alimentados con fórmula. Las manifestaciones clásicas de la acrodermatitis enteropática incluyen:
Sí, la acrodermatitis enteropática se hereda a través de un patrón autosómico recesivo. Esto significa que un individuo debe heredar dos copias del gen mutado (una de cada progenitor) para manifestar la enfermedad. En la comunidad de DiseaseMaps.org, hemos comenzado a documentar experiencias de pacientes que enfrentan los desafíos diarios de vivir con esta condición poco frecuente.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.