La enfermedad de Still fue descrita por primera vez por el médico británico George F. Still en 1896. En su artículo, Still describió a 22 niños que presentaban fiebre alta y persistente, erupciones cutáneas y artritis, y que no podían ser diagnosticados con ninguna otra enfermedad conocida en ese momento. La enfermedad fue posteriormente nombrada en honor al Dr. Still.
Durante muchos años, la enfermedad de Still se consideró una forma de artritis idiopática juvenil (AIJ), que es un grupo de enfermedades inflamatorias crónicas que afectan a las articulaciones en niños y jóvenes. En la década de 1970, sin embargo, se reconoció que la enfermedad de Still también afecta a adultos, y se estableció que era una enfermedad autoinmunitaria y sistémica que puede afectar a múltiples órganos y sistemas del cuerpo.
Desde entonces, se han realizado avances significativos en la comprensión de la enfermedad de Still, incluyendo la identificación de factores genéticos y ambientales que pueden contribuir a su desarrollo, así como en el desarrollo de tratamientos más efectivos. A pesar de esto, sigue siendo una enfermedad rara y potencialmente debilitante, y se necesita más investigación para mejorar la comprensión de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes que la padecen.