Sí, la actividad física es altamente recomendable para las personas con Síndrome CHARGE, siempre que sea supervisada y adaptada a sus necesidades sensoriales y cardíacas específicas. El deporte no solo mejora la condición cardiovascular y la fuerza muscular, sino que ayuda a gestionar los desafíos de equilibrio y coordinación típicos de quienes viven con el Síndrome CHARGE.
Antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, es vital realizar una evaluación exhaustiva por parte de un cardiólogo y un otorrinolaringólogo. Muchas personas con Síndrome CHARGE presentan malformaciones cardíacas congénitas o problemas de equilibrio debido a la hipoplasia de los conductos semicirculares. Por ello, la intensidad debe ser gradual y adaptada, evitando deportes de contacto de alto riesgo si existe inestabilidad severa o fragilidad ósea.
La elección del deporte debe basarse en las capacidades individuales del paciente y en el manejo de sus déficits visuales o auditivos. En la comunidad de DiseaseMaps, donde 122 miembros comparten sus vivencias con el Síndrome CHARGE, se han reportado beneficios significativos en actividades que fomentan la propiocepción y la seguridad:
El Síndrome CHARGE es una condición multisistémica; por tanto, la fatiga debe ser un indicador clave para ajustar la intensidad. Se recomienda comenzar con sesiones cortas de 15 a 20 minutos, 2 o 3 veces por semana, observando siempre la tolerancia al esfuerzo y la estabilidad respiratoria. La constancia es más importante que la intensidad extrema en el manejo del Síndrome CHARGE.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre con su especialista antes de realizar cambios en su rutina de salud.