La leucemia mieloide crónica es causada por una mutación genética adquirida conocida como el cromosoma Filadelfia, que resulta de una translocación recíproca entre los cromosomas 9 y 22. Esta alteración genética provoca la formación del gen de fusión BCR-ABL1, el cual codifica una proteína que induce la proliferación descontrolada de glóbulos blancos en la médula ósea.
A diferencia de muchas otras enfermedades, la leucemia mieloide crónica no es hereditaria; es decir, no se transmite de padres a hijos. La causa principal es una mutación somática que ocurre de forma aleatoria en una célula madre de la sangre durante la vida del individuo. Esta anomalía crea el cromosoma Filadelfia, presente en más del 90-95% de los pacientes diagnosticados con leucemia mieloide crónica.
La presencia del cromosoma Filadelfia en la leucemia mieloide crónica desencadena la producción excesiva de células mieloides inmaduras. Esta cascada biológica tiene consecuencias específicas en la salud del paciente:
Hasta la fecha, la comunidad médica no ha identificado factores de estilo de vida o causas ambientales específicas que provoquen la leucemia mieloide crónica. La exposición a altas dosis de radiación ionizante es el único factor de riesgo ambiental documentado, aunque la gran mayoría de los casos de leucemia mieloide crónica ocurren sin una causa externa identificable.
En DiseaseMaps.org, más de 287 personas con leucemia mieloide crónica comparten sus experiencias. Comprender que la enfermedad no es culpa del paciente es fundamental para el bienestar emocional, ayudando a reducir el estigma y la carga psicológica asociada al diagnóstico.
Aviso médico: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.