La dispraxia, también conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC), no tiene una causa genética única y simple, pero existe evidencia sólida de una predisposición familiar. Aunque no es hereditaria en el sentido mendeliano directo (como el color de ojos), los estudios sugieren que la dispraxia suele presentarse en varios miembros de una misma familia, indicando una base poligénica compleja.
La investigación actual sugiere que la dispraxia es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. Si bien no se ha identificado un único "gen de la dispraxia", la observación clínica muestra que los antecedentes familiares son comunes. Si un padre o un hermano presenta dificultades en la planificación motora o el aprendizaje, la probabilidad de que otros miembros de la familia reciban un diagnóstico de dispraxia es significativamente mayor que en la población general.
Además de la predisposición hereditaria, los investigadores han identificado varios factores de riesgo que pueden influir en la aparición de la dispraxia durante el desarrollo temprano:
No existe una prueba genética para la dispraxia. El diagnóstico es clínico y multidisciplinario, basado en la evaluación de hitos del desarrollo motor y habilidades funcionales. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, 44 personas con dispraxia comparten cómo un diagnóstico temprano por parte de terapeutas ocupacionales y neuropediatras fue clave para acceder a apoyos escolares y terapias de rehabilitación adecuadas.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su especialista para obtener un diagnóstico personalizado.