Sí, realizar ejercicio físico es altamente recomendable para las personas con Trastorno de Despersonalización, ya que ayuda a reconectar con las sensaciones corporales y reduce la ansiedad subyacente. Se sugiere priorizar actividades que fomenten la conciencia sensorial (mindfulness corporal) con una intensidad moderada para evitar la sobreestimulación que podría disparar síntomas disociativos.
El Trastorno de Despersonalización se caracteriza por una sensación de desconexión del propio cuerpo o de la realidad. El ejercicio físico actúa como una herramienta de "anclaje" (grounding), devolviendo la atención al paciente hacia las señales propioceptivas, el ritmo cardíaco y la respiración, elementos fundamentales para combatir la sensación de irrealidad propia del Trastorno de Despersonalización.
Para quienes viven con Trastorno de Despersonalización, los mejores resultados se obtienen con actividades que combinan movimiento y enfoque mental consciente. Aquí algunas recomendaciones:
La clave en el Trastorno de Despersonalización es la constancia sobre la intensidad. Se recomienda comenzar con sesiones de 20 a 30 minutos, tres veces por semana. Es vital evitar ejercicios de alta intensidad que provoquen una hiperventilación excesiva, ya que cambios bruscos en la oxigenación pueden, en algunas personas, desencadenar episodios temporales de desrealización. En DiseaseMaps.org, 239 personas que conviven con Trastorno de Despersonalización comparten sus experiencias, muchas de las cuales destacan que el ejercicio regular ha sido un pilar fundamental en su proceso de estabilización.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista antes de iniciar un nuevo programa de ejercicios.