El síndrome epiléptico por infección febril (FIRES, por sus siglas en inglés) es una forma rara y devastadora de epilepsia de inicio agudo que ocurre tras una enfermedad febril en individuos previamente sanos. Su historia clínica se caracteriza por el desarrollo súbito de un estado epiléptico refractario, marcando un hito complejo en la neurología pediátrica y adulta desde su descripción inicial en la literatura médica moderna.
El síndrome epiléptico por infección febril fue reconocido formalmente a principios del siglo XXI tras la observación de cuadros clínicos similares en niños sin antecedentes neurológicos. Aunque históricamente se asoció con términos como "encefalitis aguda con epilepsia refractaria" o "estado epiléptico febril inducido por infección", el término FIRES se consolidó para describir esta entidad específica donde la inflamación post-infecciosa desencadena crisis incontrolables.
El síndrome epiléptico por infección febril se distingue por un curso clínico bifásico, donde el paciente presenta una fiebre leve días o semanas antes del inicio de las crisis. Los aspectos clave incluyen:
La etiología exacta del síndrome epiléptico por infección febril sigue siendo objeto de intensa investigación. Se postula que una respuesta inmunitaria desregulada, exacerbada por una infección febril, induce un estado de inflamación cerebral (neuroinflamación) que altera la excitabilidad neuronal. A diferencia de otras condiciones, no se ha identificado un único gen causal, lo que sugiere una susceptibilidad compleja multifactorial.
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