El Síndrome epiléptico por infección febril (FIRES, por sus siglas en inglés) es una condición extremadamente rara cuya prevalencia exacta es desconocida debido a la falta de registros epidemiológicos globales. Aunque no existen cifras de incidencia poblacional definitivas, se estima que afecta a menos de 1 de cada 1.000.000 de personas, siendo una encefalopatía epiléptica devastadora que ocurre típicamente en niños y adolescentes previamente sanos tras un episodio febril.
El Síndrome epiléptico por infección febril se caracteriza por la aparición súbita de crisis convulsivas refractarias al tratamiento, que comienzan entre 24 horas y dos semanas después de un episodio febril leve. A diferencia de las convulsiones febriles simples, el Síndrome epiléptico por infección febril progresa rápidamente hacia un estado epiléptico agudo que requiere hospitalización en unidades de cuidados intensivos, debido a su resistencia a los fármacos antiepilépticos convencionales.
El diagnóstico del Síndrome epiléptico por infección febril es fundamentalmente clínico y de exclusión, ya que no existe un biomarcador único. Los especialistas deben descartar otras causas infecciosas, autoinmunes o genéticas antes de confirmar el cuadro. En nuestra plataforma, DiseaseMaps.org, 65 personas con Síndrome epiléptico por infección febril han compartido sus experiencias, destacando la importancia de un abordaje multidisciplinario desde el inicio de los síntomas.
La presentación del Síndrome epiléptico por infección febril suele seguir un patrón predecible:
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte con su equipo de salud ante cualquier duda sobre el Síndrome epiléptico por infección febril.