El síndrome epiléptico por infección febril (FIRES, por sus siglas en inglés) se caracteriza por la aparición repentina de crisis epilépticas refractarias y prolongadas en niños o adultos jóvenes previamente sanos, tras un episodio febril leve. Los síntomas principales incluyen un estado epiléptico recurrente que evoluciona rápidamente hacia una encefalopatía grave, requiriendo atención médica urgente en unidades de cuidados intensivos.
El síndrome epiléptico por infección febril comienza típicamente con una infección febril inespecífica que ocurre entre 24 horas y dos semanas antes del inicio de las crisis. Los pacientes experimentan un deterioro neurológico rápido y severo, con convulsiones que suelen volverse resistentes a los fármacos antiepilépticos convencionales. En la comunidad de DiseaseMaps, donde contamos con 65 miembros diagnosticados con síndrome epiléptico por infección febril, los cuidadores informan frecuentemente sobre la dificultad de controlar estas crisis iniciales.
Tras la fase aguda inicial, el síndrome epiléptico por infección febril entra en una fase crónica caracterizada por déficits cognitivos y motores persistentes. Los síntomas comunes durante la evolución incluyen:
Aunque el síndrome epiléptico por infección febril no es una enfermedad degenerativa genética, el daño neurológico acumulado durante la fase aguda puede ser permanente. La severidad de los síntomas a largo plazo varía ampliamente; mientras algunos pacientes logran una estabilización, otros enfrentan una epilepsia crónica de difícil control que requiere un manejo multidisciplinar complejo para mejorar su calidad de vida.
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