La Ataxia de Friedreich no es una enfermedad contagiosa, infecciosa ni transmisible bajo ninguna circunstancia. Se trata de un trastorno genético neurodegenerativo hereditario causado por una mutación en el gen FXN, por lo que es imposible contraerla a través del contacto físico, fluidos o convivencia con personas afectadas.
La Ataxia de Friedreich es el resultado de una anomalía genética específica: una expansión de repetición de trinucleótidos (GAA) en el gen FXN, ubicado en el cromosoma 9. Esta mutación impide que el cuerpo produzca suficiente cantidad de una proteína llamada frataxina, la cual es esencial para el funcionamiento saludable de las mitocondrias, las "centrales energéticas" de nuestras células. Al no haber suficiente frataxina, las células nerviosas y musculares sufren un daño progresivo que conduce a los síntomas característicos de la Ataxia de Friedreich, como la falta de coordinación motora, debilidad muscular y problemas cardíacos.
Dado que no es contagiosa, la única forma de adquirir la Ataxia de Friedreich es a través de la herencia genética. Esta condición sigue un patrón de herencia autosómica recesiva. Esto significa que una persona solo desarrollará la enfermedad si hereda dos copias mutadas del gen FXN, una de cada progenitor. Los padres de una persona con Ataxia de Friedreich suelen ser portadores asintomáticos, lo que implica que tienen una copia mutada y una copia funcional del gen. Estadísticamente, cuando ambos padres son portadores, existe un 25% de probabilidad en cada embarazo de que el hijo herede la condición.
Es fundamental comprender que, al ser una enfermedad genética, su manejo requiere un enfoque multidisciplinario. La progresión y los síntomas varían entre los pacientes. En nuestra plataforma, DiseaseMaps.org, contamos con 105 personas que conviven con la Ataxia de Friedreich y comparten sus experiencias diarias. Los rasgos clínicos típicos incluyen:
En el ámbito psicosocial, el estigma asociado a las enfermedades raras puede causar aislamiento innecesario. Es vital recalcar que la Ataxia de Friedreich no afecta la capacidad de una persona para interactuar socialmente, trabajar o estudiar, más allá de las limitaciones físicas propias de la patología. No existe riesgo alguno para familiares, amigos o cuidadores. Fomentar la educación sobre el origen genético de la Ataxia de Friedreich ayuda a reducir el miedo y la discriminación, permitiendo que los pacientes se sientan integrados en sus comunidades.
Aviso médico: La información proporcionada es solo para fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.