El Síndrome de Hurler MPS I es la forma más grave de la mucopolisacaridosis tipo I, un trastorno metabólico hereditario causado por la deficiencia de la enzima alfa-L-iduronidasa. Esta carencia provoca la acumulación progresiva de glucosaminoglicanos (GAG) en las células, lo que deriva en daños multisistémicos que afectan el desarrollo físico y cognitivo desde la primera infancia.
El Síndrome de Hurler MPS I es provocado por mutaciones en el gen *IDUA*. Al no producirse suficiente enzima alfa-L-iduronidasa, el cuerpo no puede descomponer los azúcares complejos, lo que causa un almacenamiento lisosomal tóxico. Esta condición es hereditaria según un patrón autosómico recesivo, lo que significa que ambos padres deben portar una copia del gen mutado para que el niño herede el Síndrome de Hurler MPS I.
Los síntomas suelen aparecer durante el primer año de vida. Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes del Síndrome de Hurler MPS I se incluyen:
El diagnóstico del Síndrome de Hurler MPS I se confirma mediante la medición de la actividad enzimática de la alfa-L-iduronidasa en leucocitos o fibroblastos, donde los niveles son extremadamente bajos o indetectables. El análisis molecular del gen *IDUA* es fundamental para confirmar la variante genética específica. En nuestra plataforma, 7 personas con Síndrome de Hurler MPS I han compartido sus experiencias, subrayando la importancia de la detección temprana para acceder a terapias como el trasplante de células madre hematopoyéticas.
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para decisiones de tratamiento.