La laringomalacia es la causa más frecuente de estridor inspiratorio en lactantes, caracterizada por un colapso de los tejidos supraglóticos hacia la vía aérea durante la inspiración. El diagnóstico definitivo de la laringomalacia se realiza mediante una nasolaringoscopia flexible realizada por un otorrinolaringólogo pediátrico, quien observa directamente el prolapso de las estructuras laríngeas.
El síntoma cardinal de la laringomalacia es el estridor (un sonido agudo al inhalar) que suele aparecer en las primeras semanas de vida. Este sonido suele empeorar con el llanto, la alimentación o al estar acostado boca arriba. Otros signos incluyen dificultad para ganar peso, reflujo gastroesofágico asociado y retracciones costales o supraesternales al respirar.
Si sospecha que su bebé presenta laringomalacia, es fundamental acudir a un especialista. El diagnóstico se basa en:
La mayoría de los casos de laringomalacia son leves y se resuelven espontáneamente entre los 12 y 18 meses de edad a medida que el cartílago laríngeo se fortalece. Solo un pequeño porcentaje (aproximadamente el 10-15%) requiere intervención quirúrgica, conocida como supraglotoplastia, para corregir el tejido redundante y aliviar la obstrucción grave.
Escuchar a un bebé con laringomalacia puede ser angustiante para los padres. Es normal sentir miedo o ansiedad; en DiseaseMaps.org, contamos con una comunidad donde otros padres comparten sus experiencias para acompañar a quienes atraviesan este proceso de espera vigilante.
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento personalizado.