La laringomalacia es la causa más frecuente de estridor en lactantes y, en la gran mayoría de los casos, no requiere una "cura" médica, ya que se resuelve espontáneamente a medida que el niño crece. Aunque la laringomalacia suele mejorar por sí sola entre los 12 y 24 meses de edad, un pequeño porcentaje de pacientes requiere intervención quirúrgica para corregir la obstrucción de las vías respiratorias.
La laringomalacia ocurre debido a una inmadurez en los tejidos de la laringe, lo que provoca que los pliegues supraglóticos colapsen hacia adentro durante la inhalación. Esta debilidad estructural es la característica distintiva de la laringomalacia, generando el sonido agudo o estridor que escuchan los padres, el cual suele intensificarse con el llanto, la alimentación o al estar acostado boca arriba.
El diagnóstico de la laringomalacia se confirma mediante una laringoscopia flexible realizada por un otorrinolaringólogo pediátrico. Este procedimiento permite visualizar directamente el colapso de las estructuras laríngeas. En la comunidad de DiseaseMaps, donde contamos con miembros que han compartido sus vivencias, enfatizamos la importancia de una evaluación especializada para diferenciar la laringomalacia leve de otras anomalías más graves.
Aunque la mayoría de los casos de laringomalacia son leves, se debe buscar tratamiento médico si se presentan complicaciones graves. Los criterios clínicos para considerar una intervención quirúrgica, conocida como supraglotoplastia, incluyen:
Aviso médico: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.