La laringomalacia es una condición benigna y autolimitada; por lo tanto, no afecta la esperanza de vida de los niños, ya que la gran mayoría de los casos se resuelven espontáneamente antes de los dos años de edad. Aunque los síntomas pueden ser alarmantes para los padres, el pronóstico a largo plazo es excelente y la mayoría de los pacientes llevan una vida completamente normal sin secuelas una vez que los tejidos laríngeos se endurecen.
La laringomalacia es la causa más común de estridor (ruido respiratorio agudo) en lactantes. Ocurre cuando el tejido supraglótico es inusualmente blando y colapsa hacia la vía aérea durante la inhalación, obstruyendo parcialmente el paso del aire. A pesar de la angustia que genera escuchar la respiración ruidosa del bebé, la laringomalacia es una anomalía estructural anatómica que mejora a medida que el cartílago laríngeo se fortalece con el crecimiento natural del niño.
Los síntomas de la laringomalacia suelen aparecer en las primeras semanas de vida y tienden a alcanzar su punto máximo entre los 6 y 8 meses. Los signos clínicos más frecuentes incluyen:
El diagnóstico de la laringomalacia se realiza mediante una nasolaringoscopia flexible, un procedimiento rápido que permite al otorrinolaringólogo visualizar el colapso de los tejidos laríngeos. En el 90% de los casos, no se requiere tratamiento quirúrgico. Solo en casos severos, donde hay dificultad para ganar peso o pausas respiratorias graves, se recurre a la supraglotoplastia. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, hemos visto cómo el apoyo entre padres ayuda a transitar estos meses de espera con mayor calma.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.