La laringomalacia es la causa más común de estridor en lactantes y, en la mayoría de los casos, se resuelve espontáneamente antes de los 2 años de edad mediante un manejo conservador. Cuando los síntomas son graves y comprometen la alimentación o el crecimiento, la intervención quirúrgica, principalmente la supraglotoplastia, es el tratamiento estándar para corregir la laringomalacia.
La gran mayoría de los bebés con laringomalacia leve o moderada solo requieren un seguimiento estrecho. El médico especialista evaluará el aumento de peso y la capacidad respiratoria durante las visitas. Los padres deben observar si aparecen signos de dificultad respiratoria severa, como retracciones costales o pausas en la respiración, para ajustar el plan de tratamiento de la laringomalacia según la evolución clínica.
La intervención quirúrgica se reserva para casos graves, aproximadamente el 10-15% de los pacientes con laringomalacia. Los criterios para considerar una cirugía incluyen:
Muchos pacientes con laringomalacia presentan reflujo gastroesofágico (RGE) asociado, el cual puede inflamar los tejidos laríngeos y empeorar el estridor. El tratamiento con medicamentos antirreflujo o cambios en la posición al dormir puede aliviar los síntomas en niños con laringomalacia, mejorando significativamente su calidad de vida mientras la laringe termina de madurar.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su pediatra o especialista antes de tomar decisiones sobre el tratamiento.