La laringomalacia es una condición que afecta mayoritariamente a lactantes y que, en la inmensa mayoría de los casos, se resuelve de forma natural antes de los dos años de edad. Por lo tanto, los adultos no suelen presentar síntomas de laringomalacia activa, lo que significa que no existe ninguna limitación laboral derivada de esta condición congénita una vez superada la infancia.
La laringomalacia es la causa más común de estridor (respiración ruidosa) en bebés, originada por una inmadurez en los tejidos de la laringe que colapsan durante la inhalación. Debido a que la laringomalacia es una condición de desarrollo, los tejidos se fortalecen a medida que el niño crece. Es extremadamente raro que un adulto requiera intervención médica por laringomalacia, por lo que no interfiere con la capacidad de trabajar o realizar actividades físicas en la vida adulta.
Para la gran mayoría de los pacientes, la laringomalacia no deja secuelas funcionales en el sistema respiratorio. Los estudios indican que:
Aunque la laringomalacia se resuelve, es fundamental que si un adulto presenta dificultades respiratorias crónicas, estas sean evaluadas por un otorrinolaringólogo para descartar otras patologías, ya que no suelen estar relacionadas con la laringomalacia infantil. En nuestra plataforma, DiseaseMaps.org, contamos con 2 miembros que han compartido sus experiencias, lo que ayuda a entender el curso clínico de esta condición desde la perspectiva del paciente.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.