La laringomalacia es la causa más frecuente de estridor inspiratorio crónico en lactantes, caracterizada por una inmadurez de los tejidos laríngeos que provoca el colapso de las estructuras supraglóticas durante la inhalación. En la gran mayoría de los casos, la laringomalacia se resuelve de forma espontánea hacia los 18-24 meses de vida sin necesidad de intervención quirúrgica.
El síntoma cardinal de la laringomalacia es el estridor, un sonido agudo o silbante que se produce al respirar, el cual suele intensificarse con el llanto, la alimentación o cuando el bebé está acostado boca arriba. Otros signos comunes incluyen dificultades leves para alimentarse, reflujo gastroesofágico asociado y, en casos menos frecuentes, pausas respiratorias o retracciones en el pecho durante el esfuerzo al inspirar.
El diagnóstico de la laringomalacia se confirma mediante una laringoscopia flexible realizada por un otorrinolaringólogo pediátrico. Este procedimiento permite visualizar en tiempo real cómo los tejidos supraglóticos (como los pliegues aritenoideos) se desploman hacia la vía aérea durante la inspiración. Es fundamental diferenciar la laringomalacia de otras anomalías congénitas de las vías respiratorias que podrían requerir un abordaje clínico distinto.
El manejo de la laringomalacia depende de la severidad de los síntomas:
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su pediatra o especialista ante cualquier duda sobre la salud de su hijo.