La laringomalacia es la causa más frecuente de estridor inspiratorio en lactantes, caracterizada por la flacidez de los tejidos larínsecos supraglóticos que colapsan durante la inhalación. La gran mayoría de los casos de laringomalacia son leves y se resuelven espontáneamente antes de los 18 a 24 meses de edad, permitiendo que los niños lleven una vida plena y saludable.
La laringomalacia ocurre cuando el cartílago de la laringe es más blando de lo normal, provocando que se doble hacia adentro al respirar. Es una condición congénita que suele manifestarse en las primeras semanas de vida. Aunque el sonido del estridor puede ser angustiante para los padres, la mayoría de los bebés con laringomalacia crecen sin secuelas a largo plazo, siempre que se mantenga un monitoreo médico adecuado del crecimiento y la alimentación.
Ser feliz con laringomalacia implica gestionar la ansiedad de los cuidadores y asegurar que el bebé se alimente adecuadamente. La clave es el seguimiento cercano con un otorrinolaringólogo pediátrico. El bienestar se alcanza entendiendo que:
Aunque la laringomalacia suele ser benigna, es vital estar atentos a signos de alerta que requieren intervención inmediata:
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; busque siempre la orientación de su médico ante cualquier duda sobre su salud o la de su hijo.