El mieloma múltiple se diagnostica mediante una combinación de análisis de sangre y orina para detectar proteínas monoclonales, estudios de imagen (como resonancia magnética o PET-CT) para evaluar daños óseos y una biopsia de médula ósea. Este proceso clínico permite confirmar la proliferación anormal de células plasmáticas característica del mieloma múltiple y determinar el estadio de la enfermedad.
El diagnóstico del mieloma múltiple requiere identificar criterios específicos definidos por el Grupo de Trabajo Internacional sobre Mieloma (IMWG). Los médicos buscan la presencia de al menos un 10% de células plasmáticas clonales en la médula ósea y la evidencia de daño en órganos finales, conocido a menudo por el acrónimo CRAB (calcio elevado, insuficiencia renal, anemia y lesiones óseas).
Para llegar a un diagnóstico preciso de mieloma múltiple, el equipo médico suele solicitar las siguientes pruebas:
Recibir un diagnóstico de mieloma múltiple es un evento disruptivo y estresante. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde 217 personas comparten sus vivencias con el mieloma múltiple, hemos observado que el apoyo psicológico desde el inicio es crucial. Comprender el proceso diagnóstico reduce la incertidumbre y permite a los pacientes participar activamente en su plan de tratamiento.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento; consulte siempre a su médico para cualquier duda sobre su salud.