La atrofia sistémica múltiple (AMS) es un trastorno neurodegenerativo progresivo caracterizado por una combinación de síntomas autonómicos, parkinsonismo y signos cerebelosos. No existe una prueba única para diagnosticar la atrofia sistémica múltiple; el diagnóstico es clínico y se basa en la evaluación exhaustiva de los síntomas por parte de un neurólogo especializado, a menudo apoyado por estudios de imagen y pruebas de función autonómica.
Los pacientes con atrofia sistémica múltiple suelen experimentar una tríada de síntomas que evolucionan con el tiempo. El signo más distintivo es la hipotensión ortostática (una caída brusca de la presión arterial al ponerse de pie), que causa mareos o desmayos. Otros síntomas tempranos incluyen disfunción eréctil en hombres, urgencia urinaria, estreñimiento severo, rigidez muscular, lentitud de movimiento y falta de coordinación motora (ataxia).
El diagnóstico de la atrofia sistémica múltiple es complejo debido a que sus síntomas se solapan con otras enfermedades como el Parkinson. Los especialistas utilizan criterios de consenso internacionales para clasificarla en dos subtipos principales según el predominio de los síntomas:
Aunque el diagnóstico es predominantemente clínico, los médicos utilizan herramientas específicas para confirmar la sospecha de atrofia sistémica múltiple:
Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su médico para obtener un diagnóstico preciso.