A día de hoy, al realizar el diagnóstico de la artritis, el médico reumatólogo cuenta con varias herramientas para pronosticar, hasta cierto punto, cómo evolucionará la enfermedad. De esta forma, gracias a estos recursos, los llamados “factores pronósticos”, el especialista podrá prever si la artritis será de carácter grave y si progresará de forma rápida o si, por el contrario, apenas producirá daños a la persona que la sufre y su evolución será lenta.
¿Qué son los factores pronósticos?
Por factores pronósticos nos referimos a las diferentes variables o circunstancias que, analizadas por el reumatólogo ayudan, no solo a confirmar el diagnóstico, sino a determinar cómo afectará la enfermedad a la calidad de vida de la persona en el futuro. De esta forma, se puede prescribir un tratamiento individualizado que servirá para mantener la enfermedad bajo control.
Entre estos factores se encuentran aspectos como la edad del paciente al inicio de la enfermedad, los marcadores de predisposición genética, los resultados de la medición de algunos marcadores sanguíneos de la artritis, la evaluación de las lesiones mediante exploraciones radiológicas y los síntomas propios de las manifestaciones de la enfermedad.