El Desorden del Procesamiento Sensorial (DPS) tiene una fuerte base genética, aunque no sigue un patrón de herencia mendeliana simple. Las investigaciones actuales sugieren que el Desorden del Procesamiento Sensorial surge de una combinación compleja de factores genéticos hereditarios y variables ambientales que influyen en cómo el cerebro organiza las señales sensoriales.
Aunque no existe un único "gen del Desorden del Procesamiento Sensorial", los estudios en gemelos indican una heredabilidad significativa. Se ha observado que los rasgos de sensibilidad sensorial extrema tienden a agruparse en familias, lo que sugiere que la arquitectura neurobiológica subyacente al Desorden del Procesamiento Sensorial es, en parte, heredada. Los investigadores están analizando actualmente cómo ciertas variaciones en los genes que regulan los neurotransmisores y la mielinización pueden predisponer a un individuo a manifestar este desorden.
La expresión del Desorden del Procesamiento Sensorial puede variar enormemente incluso entre miembros de la misma familia, debido a la interacción entre los genes y el entorno. Es común observar patrones de hipersensibilidad o hiporreactividad en padres o hermanos de pacientes diagnosticados. Los expertos han identificado que los factores que influyen en el desarrollo sensorial incluyen:
Dada la naturaleza multifactorial del Desorden del Procesamiento Sensorial, el diagnóstico no se realiza mediante pruebas genéticas, sino a través de una evaluación clínica exhaustiva del comportamiento y la integración sensorial. En nuestra plataforma, 18 personas con Desorden del Procesamiento Sensorial han compartido sus experiencias, lo que demuestra la diversidad de síntomas y la importancia de un enfoque personalizado para cada familia.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.