El cáncer de estómago no es una enfermedad contagiosa; no se transmite de persona a persona a través del contacto físico, fluidos o convivencia diaria. Aunque ciertas infecciones bacterianas que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de estómago pueden transmitirse en entornos familiares, la enfermedad oncológica en sí misma no es transmisible.
La confusión suele surgir debido a la bacteria Helicobacter pylori. Esta bacteria se transmite comúnmente a través de agua o alimentos contaminados o por contacto directo con saliva, y es un factor de riesgo importante para el cáncer de estómago. Si bien la bacteria es "contagiosa", tenerla no significa que la persona tenga cáncer, ni garantiza que lo desarrollará; solo indica una predisposición que requiere vigilancia médica.
El cáncer de estómago es una patología multifactorial donde influyen la genética y el estilo de vida. Entre los factores confirmados que aumentan la probabilidad de padecerlo, se incluyen:
El diagnóstico del cáncer de estómago se realiza principalmente mediante una endoscopia digestiva alta con biopsia de tejido. En DiseaseMaps.org, 13 personas con cáncer de estómago han compartido sus experiencias, destacando la importancia de un diagnóstico temprano para mejorar el pronóstico. El tratamiento es personalizado e incluye cirugía, quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas, dependiendo del estadio en que se detecte la enfermedad.
La gran mayoría de los casos de cáncer de estómago son esporádicos (no hereditarios). Sin embargo, aproximadamente entre el 1% y el 3% de los casos están relacionados con síndromes de cáncer gástrico hereditario, como el cáncer gástrico difuso hereditario (causado por mutaciones en el gen CDH1). Si hay varios familiares afectados, es fundamental acudir a un asesor genético.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.