Sí, la práctica de actividad física es altamente recomendable para personas con deleción 22q13, también conocida como síndrome de Phelan-McDermid, ya que ayuda a mejorar el tono muscular, la coordinación y el bienestar emocional. Se sugiere adaptar cualquier rutina a las capacidades sensoriales y motoras individuales, priorizando actividades de bajo impacto y supervisadas por profesionales, con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana para fomentar la constancia sin sobrecargar al paciente.
La deleción 22q13 (síndrome de Phelan-McDermid) se caracteriza frecuentemente por hipotonía (bajo tono muscular) y retrasos en el desarrollo motor. El ejercicio físico estructurado no es solo una cuestión recreativa, sino una herramienta terapéutica esencial. La actividad física regular puede ayudar a fortalecer los músculos, mejorar la estabilidad del tronco y favorecer el procesamiento sensorial, un área donde muchos pacientes con Phelan-McDermid presentan desafíos significativos. Además, el movimiento ayuda a regular los niveles de ansiedad que a menudo acompañan a esta condición genética.
Dada la variabilidad en los síntomas de la deleción 22q13, no existe una receta única. Sin embargo, los expertos recomiendan actividades que fomenten la propiocepción y el equilibrio. Es fundamental considerar la hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial al elegir el entorno. Algunas opciones recomendadas incluyen:
La intensidad debe ser siempre moderada y ajustada a la tolerancia del individuo. Muchos pacientes con deleción 22q13 pueden presentar un umbral de dolor alterado o dificultades para comunicar fatiga; por ello, es vital observar signos como enrojecimiento excesivo, cambios en el ritmo respiratorio o irritabilidad. Se recomienda comenzar con sesiones cortas de 20 a 30 minutos, 2 o 3 veces por semana, aumentando progresivamente según la respuesta del paciente. La clave en el manejo del síndrome de Phelan-McDermid es la predictibilidad: mantener una rutina constante ayuda a reducir la ansiedad del paciente ante la actividad física.
Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios para personas con deleción 22q13, es fundamental consultar con un equipo multidisciplinar. Algunos pacientes pueden tener anomalías cardíacas o convulsiones asociadas al síndrome, por lo que una evaluación previa por parte de un cardiólogo y un neurólogo es indispensable para descartar riesgos. La seguridad siempre debe prevalecer sobre el rendimiento deportivo.
Este contenido es meramente informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional; siempre consulte a su médico especialista antes de realizar cambios en la rutina de salud de una persona con una condición rara.