No existe una dieta específica aprobada clínicamente para tratar la deleción 22q13, también conocida como síndrome de Phelan-McDermid. Sin embargo, muchas familias observan mejoras en la calidad de vida mediante el manejo nutricional personalizado de los síntomas gastrointestinales y conductuales comunes en este trastorno genético.
Las personas con deleción 22q13 suelen presentar desafíos significativos relacionados con la alimentación. Muchos pacientes experimentan hipotonía (bajo tono muscular) que afecta la succión y la masticación, así como reflujo gastroesofágico y estreñimiento crónico. En nuestra comunidad de DiseaseMaps.org, donde contamos con 35 personas con Phelan-McDermid, hemos observado que la gestión cuidadosa de la textura de los alimentos y la hidratación puede marcar una diferencia notable en el bienestar diario, reduciendo la irritabilidad causada por el malestar digestivo.
Aunque no hay una "dieta mágica", los especialistas en nutrición clínica sugieren que los ajustes deben centrarse en las necesidades individuales del paciente con deleción 22q13. Es vital evaluar si existen dificultades sensoriales con los alimentos, un rasgo frecuente debido a las alteraciones en el procesamiento sensorial asociadas a este síndrome. Las estrategias principales incluyen:
El comportamiento es un componente central de la deleción 22q13. Los episodios de autolesión o irritabilidad pueden exacerbarse si el niño siente dolor abdominal o hambre. Establecer rutinas predecibles durante las comidas, utilizando apoyos visuales y reduciendo distracciones ambientales, puede ayudar a disminuir la ansiedad asociada al momento de comer. La colaboración entre un terapeuta ocupacional especializado en alimentación y un nutricionista es la mejor estrategia para quienes viven con Phelan-McDermid.
El manejo de la deleción 22q13 requiere un enfoque multidisciplinario. No debe realizar cambios dietéticos drásticos sin la supervisión de un pediatra o gastroenterólogo, especialmente si el paciente tiene dificultades para ganar peso. El seguimiento del crecimiento y el estado nutricional ayuda a prevenir deficiencias y asegura que el paciente reciba el soporte necesario para alcanzar su máximo potencial de desarrollo.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.