El trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos (ARFID), conocido como alimentación selectiva, fue formalmente reconocido en el DSM-5 en 2013 para diferenciar la selectividad alimentaria extrema de otros trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa. A diferencia de otros trastornos, la Alimentación selectiva ARFID no está impulsada por una alteración en la imagen corporal, sino por una respuesta sensorial, miedo a consecuencias aversivas o falta de interés en comer.
Históricamente, la Alimentación selectiva ARFID se categorizaba bajo diagnósticos vagos como "trastorno de la alimentación de la infancia o la niñez". La comunidad médica reconoció que muchos pacientes evitaban alimentos por texturas, olores o miedos específicos, lo que llevó a la creación de este diagnóstico específico. En la plataforma DiseaseMaps.org, 25 miembros ya comparten sus experiencias, lo que ayuda a visibilizar que la Alimentación selectiva ARFID afecta tanto a niños como a adultos.
El diagnóstico de la Alimentación selectiva ARFID se basa en la presencia de una restricción alimentaria que causa deficiencias nutricionales, dependencia de suplementos o un impacto significativo en el funcionamiento psicosocial. Los criterios clínicos se dividen generalmente en tres perfiles:
Debido a que la Alimentación selectiva ARFID genera gran aislamiento social, el abordaje multidisciplinar es vital. No se trata de "caprichos", sino de una respuesta biológica y psicológica real. Trabajar con terapeutas especializados ayuda a reducir la ansiedad asociada con probar nuevos alimentos, mejorando la calidad de vida de quienes viven con Alimentación selectiva ARFID.
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