La leucemia mieloide crónica (LMC) tiene una incidencia estimada de aproximadamente 1 a 2 casos por cada 100,000 adultos al año, representando cerca del 15% de todos los casos de leucemia en adultos. Aunque es una enfermedad rara, su prevalencia ha aumentado significativamente debido a la alta eficacia de los tratamientos con inhibidores de la tirosina quinasa (ITK), que permiten a los pacientes vivir con una esperanza de vida cercana a la de la población general.
La prevalencia de la leucemia mieloide crónica es un reflejo directo de la cronicidad que ha alcanzado la enfermedad. A diferencia de otras neoplasias hematológicas, la leucemia mieloide crónica se caracteriza por la presencia del cromosoma Filadelfia [t(9;22)(q34;q11)]. El éxito de los tratamientos actuales ha convertido a esta condición en una enfermedad manejable a largo plazo, lo que significa que el número de personas viviendo con leucemia mieloide crónica sigue creciendo a medida que los pacientes mantienen respuestas moleculares profundas.
La leucemia mieloide crónica afecta principalmente a adultos, con una edad media de diagnóstico situada entre los 55 y 65 años, aunque puede presentarse en cualquier etapa de la vida. Es ligeramente más frecuente en hombres que en mujeres. Es importante destacar que no se considera una enfermedad hereditaria, sino una mutación somática adquirida.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional; siempre consulte a su equipo clínico antes de tomar decisiones sobre su salud.