El Desorden del Procesamiento Sensorial (DPS), también conocido frecuentemente como trastorno de integración sensorial, se refiere a una condición neurológica donde el cerebro tiene dificultades para recibir y responder a la información que llega a través de los sentidos. Aunque no figura como un diagnóstico independiente en el DSM-5, el Desorden del Procesamiento Sensorial es reconocido por profesionales de la terapia ocupacional como una condición que impacta significativamente la vida diaria de niños y adultos.
Es común que el Desorden del Procesamiento Sensorial sea denominado de diversas formas dependiendo del contexto clínico o terapéutico. Los términos más frecuentes incluyen: Disfunción de la Integración Sensorial, Trastorno de Integración Sensorial, y a veces se menciona bajo el espectro de los desafíos de la regulación sensorial. En la comunidad de DiseaseMaps.org, 18 personas con Desorden del Procesamiento Sensorial han compartido sus experiencias, destacando cómo estos nombres alternativos reflejan la complejidad de vivir con una percepción sensorial atípica.
El Desorden del Procesamiento Sensorial se manifiesta de manera única en cada individuo, pero generalmente se clasifica en tres patrones principales según la literatura clínica:
Aunque el Desorden del Procesamiento Sensorial a menudo coexiste con el autismo o el TDAH, es fundamental entender que puede existir de forma aislada. La investigación sugiere que el Desorden del Procesamiento Sensorial afecta la capacidad del sistema nervioso para organizar las sensaciones, lo que puede causar respuestas desproporcionadas al entorno, como ansiedad intensa ante ruidos fuertes o texturas específicas en la ropa o alimentos.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional; consulte siempre a su especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizado.