La actividad física es altamente recomendable para las personas con Ehlers-Danlos, siempre que se enfoque en ejercicios de bajo impacto, control muscular y estabilización articular bajo supervisión profesional.
Para quienes viven con Ehlers-Danlos, el objetivo principal del ejercicio no es la intensidad cardiovascular o la ganancia de masa muscular explosiva, sino el fortalecimiento de los músculos estabilizadores que compensan la hiperlaxitud de los ligamentos. La inestabilidad articular es una característica central del Ehlers-Danlos; por tanto, los ejercicios de carga excesiva o con rangos de movimiento extremos deben evitarse para prevenir subluxaciones y dislocaciones frecuentes.
Es crucial que cada paciente con Ehlers-Danlos trabaje de la mano con un fisioterapeuta especializado en síndromes de hipermovilidad. El ejercicio debe ser personalizado, ya que la presentación clínica es heterogénea y lo que es beneficioso para un paciente podría ser contraproducente para otro debido a la fatiga crónica y la fragilidad tisular asociada a esta condición.
Descargo de responsabilidad: Esta información tiene fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte siempre con su equipo médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicios, ya que el manejo del Ehlers-Danlos requiere un enfoque multidisciplinario adaptado a sus necesidades específicas.